"Excavar es parte de la magia"
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Participé en la XI Campaña de Excavación de los Bañales, el verano de 2019. Fue sin duda una de las mejores experiencias de mi vida, no solo porque reforcé conocimientos adquiridos en clase o laboratorio de arqueología, sino también porque encontré un espacio donde potenciar mi pasión. La arqueología debe entenderse como una fuente histórica, que nos sirve para conocer nuestro pasado y de esto modo crear una identidad cultural. Por otro lado, también es una oportunidad para acercar a la comunidad a su historia, hacerla tangible y que sientan cercano a un poblador de su misma ciudad con siglos de diferencia. La arqueología era, es y será la narración de la vida misma, descubriendo en los escombros un anillo de una chica romana hasta contarle a una pequeña sobre eso en la Jornada de puertas abiertas.
Excavar es parte de la magia. Los arqueólogos de este proyecto transmiten su entrega por esta ciencia y te muestran el respeto y admiración que se merece. No deja de sonar en mi cabeza las muchas veces que nos dijeron que la última vez que alguien había tocado lo que estábamos sacando fue hace 2000 años... simplemente te maravilla el imaginarlo. A muchas personas les cuesta entender cómo puedes madrugar, llenarte de tierra y barro, sacarte ampollas y moretones, incluso heridas si te descuidas, y aún así querer seguir ahí, pero la respuesta es simple: la ilusión de excavar, no por sacar algún tesorillo sino por aportar conocimiento a la Historia, es y será de mis mayores logros.
Por último pero no menos importante, el ambiente que se genera entre los voluntarios y arqueólogos de la excavación es clave. Yo tuve la suerte de tener gente maravillosa, brillante, dulce y divertida, de lugares tan diferentes como Holanda y Valencia. Esto nos enriqueció de sobremanera, tuvimos que adaptarnos a la diversidad de culturas que al final sientes que eres un pedacito de ellas; todos aprendimos algo de holandés, valenciano, euskera e inglés en esas dos semanas.
De esta campaña de excavaciones me quedo con la gente maravillosa, que se convirtió en mi familia en un periodo corto de dos semanas pero que ahora extraño con locura. Por otro lado, con el encanto que tiene ser parte de un proyecto tan comprometido con el patrimonio y la sociedad como es Los Bañales, que nos impulsa a que cada pico sea una nueva aventura.

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